No hay recuerdos que alcanzen
para volver a desnudarnos.
Aquel invierno
no volverá jamás
a calentarnos la piel.
Escucharemos de otros amantes
las voces
nos sumergiremos
otra vez
en mares de concupiscencia
para redescubrir
nuestra inocencia
Voy a ser para tu cuerpo
una túnica
con los lirios del campo
para que no te toque la melancolía
Serás para mi la novia eterna
el refugio sacrosanto de mis pensamientos
la isla desierta a la que llego nadando, exhausto, cuando todos ya se han ido.
la fe y la esperanza. La muerte y la resurección.
El páramo que habito en silencio jugando con tus miradas a ser inmortal.
H.C.
sábado, 28 de mayo de 2011
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