domingo, 30 de noviembre de 2008

...un joven se enamora de una mujer, pasa todas las horas del día a su lado,
le prodiga sus caricias y sus bienes, y así le prueba
sin cesar que ella es para él todo en el mundo.
Llega entonces un vecino, un empleado, que le dice:

"Caballerito,amar es de hombres; pero es preciso amar a lo hombre".

"Divide tu tiempo; dedica una parte de él al trabajo, y no
consagres a tu querida más que los ratos de ocio; piensa
en ti, y cuando tengas asegurado lo que necesites, no seré
yo quien te prohiba hacer con lo que te sobre algún regalo
a tu amada; pero no con mucha frecuencia; el día de su
santo por ejemplo, o el aniversario de su nacimiento...»

Si nuestro enamorado le escucha, llegará a ser un hombre
útil, y hasta yo aconsejaré al príncipe que le dé algún
empleo; pero ¡adiós el amor!..., ¡adiós el arte!, si él es
artista. ¡Oh amigos míos! ¿Por qué el torrente del genio
se desborda tan de tarde en tarde? ¿Por qué muy pocas
veces hierven sus olas y hacen que vuestras almas se
estremezcan de asombro? Queridos amigos: porque
pueblan una y otra orilla algunos vecinos pacíficos, que
tienen lindos pabelloncitos, cuadrados de tulipanes y
arriates de hierbajos que serían destruidos, cosa que saben
ellos muy bien, por lo cual conjuran con diques y zanjas
de desagüe el peligro que los amenaza.»

Goethe "Las cuitas werther"

No hay comentarios: